Las arterias llevan sangre a todos los órganos del cuerpo. Por lo tanto, cualquier padecimiento que dañe las arterias puede afectar a los órganos a los que les proporciona sangre, como el corazón o el cerebro.
Cuando las arterias afectadas son las que llevan sangre a las piernas y brazos, el padecimiento que resulta se le llama enfermedad de la arteria periférica (PAD por sus siglas en inglés).
La enfermedad de la arteria periférica es similar a la
enfermedad de las venas coronarias
y la enfermedad de la arteria carótida. En la PAD, los depósitos grasos (
ateroesclerosis
) se acumulan a lo largo de las paredes arteriales y afectan la circulación de la sangre, principalmente en arterias que se dirigen hacia las piernas y pies. En sus primeras etapas, un síntoma común es calambres o la fatiga en las piernas y glúteos durante la actividad. Dicho calambre desaparece cuando uno se levanta. A esto se le llama "claudicación intermitente". La gente con PAD tiene un alto riesgo de muerte a casua de
apoplejía
y
ataques cardíacos
, debido a la ateroesclerosis generalizada (adelgazamiento de las arterias) y en un grado menor debido a un alto riesgo de coágulos sanguíneos.
La ateroesclerosis comienza en los años de pubertad en forma de depósitos de grasa y colesterol en las paredes de las arterias grandes. Con las décadas estos grandes depósitos (plaquetas) se rompen y calcifican, estrechando o bloqueando completamente la arteria. Los depósitos también pueden producir fragmentos que se desprenden, viajan por la arteria y provocan una obstrucción al torrente sanguíneo. Si la arteria es una arteria coronaria que irriga al corazón, puede provocarse un ataque cardíaco. Si la arteria irriga al cerebro, puede ocurrir una apoplejía. Si la arteria irriga las piernas y pies esto puede provocar la claudicación u otros signos de falta de irrigación de las extremidades.
La claudicación afecta al 2% de la gente que tiene más de 65 años. De estos, sólo el 25% tendrá una enfermedad lo suficientemente grave para requerir un procedimiento para volver a abrir las arterias bloqueadas. Entre las personas con mayor riesgo se incluye a las personas con diabetes,
presión arterial alta
o
hiperlipidemia
; fumadores; y gente que no hace suficiente ejercicio.
Último revisado Diciembre 2003 por Rosalyn Carson-DeWitt, MD
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