Los cálculos biliares se forman cuando la bilis, la cual se almacena en la vesícula, se petrifica en forma de un material parecido a piedras. Cerca del 80% de los cálculos biliares están compuesto de sales de colesterol, mientras que el restante 20% está compuesto de sales de bilirrubina, un pigmento de la bilis. Los cálculos biliares pueden ser tan pequeños como un grano arena y tan grandes como una pelota de golf. Los cálculos biliares pueden desarrollarse como solo una piedra grande, cientos de pequeñas piedras o casi cualquier combinación.

Cálculos Biliares

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Los cálculos biliares pueden bloquear el flujo normal de la bilis si se alojan en alguno de los conductos que llevan la bilis del hígado al intestino delgado. La bilis atrapada en esos conductos puede causar inflamación en la vesícula, los conductos o, raramente, el riñón.

Los cálculos pueden ocasionar varios problemas relacionados, los cuales pueden ser:

  • Cálculos biliares y pancreatitis - Un cálculo biliar bloquea la apertura del ducto pancreático y las enzimas digestivas se llegan a acumular en el páncreas causando una extremadamente dolorosa inflamación.
  • Cólico biliar - El dolor causado por un cálculo biliar atrapado en el conducto - biliar, un tubo que lleva la bilis al intestino delgado.
  • Colecistitis - Una piedra atrapada en el conducto biliar causa inflamación en la vesícula.
  • Colangitis - Infección de los conductos biliares.

Los cálculos biliares son un problema médico común; alrededor del 10% al 15% de la población adulta en los Estados Unidos tiene cálculos biliares. Sin embargo, aproximadamente el 80% de las personas con cálculos biliares no presenta síntomas. A esta enfermedad se le conoce como cálculos biliares "silenciosos" y no requiere tratamiento.