Una endarterectomía es un tipo de cirugía vascular realizada para remover residuos ateroescleróticos, o "placa", del recubrimiento de una arteria para restablecer el flujo sanguíneo.
Por décadas, la enfermedad fue conocida como
aterosclerosis
acumulación de depósitos dentro de las arterias. Estos depósitos consisten de grasa (colesterol) y tejido cicatrizante. Posteriormente acumulan calcio y se vuelven como cascarones. En el proceso estos estrechan la arteria por lo que el flujo sanguíneo se restringe.
Con frecuencia esta cirugía es complementada o sustituida por un injerto de bypass, donde una pieza de tubo artificial o una vena proveniente de su pierna se adhiere a la arteria por encima y por debajo de la obstrucción para que la sangre pueda fluir alrededor.
Existen procedimientos menos invasivos llamados aterectomía, angioplastia percutánea y reparación con injerto de stent endovascular que pueden utilizarse para una enfermedad más limitada.
Todas las arterias mayores pueden estar involucradas en el proceso de la enfermedad ateroesclerótica. Con más frecuencia, la cirugía está dirigida a lo siguiente:
- Las arterias carótidas en el cuello que suministran al cerebro. Este es el uso más común de la endarterectomía. Probablemente el 95% de todas las endarterectomías son carótidas.
- La aorta (más comúnmente en el abdomen que en el pecho)
- Las arterias ilíaca y femoral que suministran a las piernas
- Las arterias renales (del riñón)
La principal razón para realizar este procedimiento es eliminar la enfermedad aterosclerótica que obstruye el flujo sanguíneo.
El riesgo de la endarterectomía depende de la arteria que se esté operando. Una endarterectomía carótida implica un riesgo bajo de complicaciones, siendo la más importante de ellas una
apoplejía
y un
ataque cardiaco
. Si las arterias ilíacas están siendo reparadas, usualmente se requiere de largas y múltiples incisiones, largas horas se invierten en la sala de operaciones y una técnica meticulosa es esencial.
El sangrado y la coagulación son propios de la cirugía vascular. Durante la cirugía la sangre se adelgaza para que no coagule. Después de la cirugía, las funciones de coagulación deben ser restauradas. Puede ocurrir un sangrado proveniente del sitio quirúrgico, requiriendo de volver a operar. Además, un pequeño coágulo o pieza de arteria puede
embolizar -
viajar a través de la arteria hasta que se aloje en un vaso más pequeño, deteniendo el suministro de sangre y presagiando la muerte de la parte del cuerpo involucrada. Si esto sucede, el flujo sanguíneo debe ser restaurado inmediatamente por otro procedimiento quirúrgico.
Usted tendrá una evaluación extensa para asegurarse de que está lo suficientemente sano como para someterse a la cirugía. Se realizarán imágenes detalladas de sus arterias al utilizar ya sea un
angiograma
radiografías convencionales o revisiones computarizadas (una tomografía computarizada o
imágenes de resonancia magnética
). Usted puede permanecer en un hospital por un día o más, dependiendo de la arteria involucrada.
Usted se someterá a anestesia general o regional.
Se realizarán incisiones en los segmentos enfermos de las arterias afectadas. Esto puede extenderse a lo largo de su abdomen y a uno o ambos muslos o sólo a su cuello, dependiendo de dónde esté la obstrucción.
Su sangre será adelgazada para que no coagule durante el procedimiento. En el abdomen y en las piernas, el cirujano sujeta la arteria por encima de la obstrucción mientras realiza la reparación, por lo que la mitad inferior del cuerpo puede estar sin un suministro de sangre por tiempo suficiente para realizar la cirugía. Si la cirugía se realiza en el cuello, el cirujano primero hará otra ruta (bypass) la sangre alrededor del sitio quirúrgico para continuar llevando sangre al cerebro.
Debido a que la arteria enferma tiene pequeños fragmentos que pueden
embolizarse
(desprenderse y fluir en el torrente sanguíneo) todos los tejidos abdominales deben ser cuidadosamente removidos y la arteria debe repararse para que la sangre fluya de buena manera y no coagule con irregularidades. Esta es la parte aterectómica del procedimiento. A veces, en vez de reparar la arteria, un bypass se realiza utilizando un tubo artificial o una vena proveniente de la pierna. A veces se remueve parte de la arteria y la pieza sobrante se parcha con material artificial o se vuelve una vena.
Al final de la cirugía se restaurarán los mecanismos de coagulación de la sangre.
La recuperación de la cirugía puede tomar varios días. El equipo médico querrá asegurarse de que un sangrado, coagulación, una infección y reacciones a los medicamentos no ocurran; de que la herida está sanando de manera adecuada y de que su dolor está adecuadamente controlado.
La cirugía vascular puede durar muchas horas, dependiendo de la extensión de la enfermedad en las arterias. Usted estará dormido durante el procedimiento, sin importar cuánto dure.
Después de la cirugía, habrá dolor en la incisión, dependiendo de cuáles arterias se repararon.
El sangrado y la coagulación en los sitios de la cirugía son las complicaciones más comunes propias de la cirugía vascular. Si cualquiera de esto ocurre usted puede requerir de más cirugía. La infección y las reacciones a los medicamentos son riesgos inherentes a toda cirugía. Si el abdomen estuvo abierto puede haber estreñimiento.
Las incisiones necesitarán sanar. Las suturas (o grapas) serán removidas durante la segunda semana después de la cirugía. Las comidas quizás tengan que reanudarse gradualmente si se penetró el abdomen. Usted puede estar bajo un adelgazador de la sangre por un tiempo.
Se espera que los síntomas iniciales debidos al flujo sanguíneo reducido desaparezca. Los síntomas iniciales pueden haber sido apoplejías, desvanecimientos, problemas digestivos, calambres en las piernas o úlceras en los tobillos. Sin embargo, el proceso de la enfermedad ateroesclerótica continuará, así que deberá ser asesorado respecto al colesterol, la dieta, el ejercicio, el fumar y los cambios en su estilo de vida y probablemente recibirá medicamentos para tomar regularmente.
- Cambios de color (azul o blanco), entumecimiento o ardor en sus piernas
- Dolor creciente después de la cirugía
- Desvanecimientos o apoplejías
- Fiebre, sarpullido, vómito, diarrea, problemas para respirar, insuficiencia urinaria, estreñimiento, sangrado o secreción de las incisiones.